Frase del día:: "No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer". Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.

El Profesor Juan Inzunza se acogió a jubilación

By on 28 abril, 2016
JUan Inzunza

Desde esta semana el Profesor del Liceo Bicentenario Padre Alberto Hurtado de Loncoche, Juan Roberto Inzunza Córdova, no concurrirá más al dictar sus clases de Lenguaje. Ha cumplido la edad necesaria para irse a descansar, o al menos, no deberá levantarse obligatoriamente temprano todos los días de semana.

Por este motivo en su cuenta de Facebook ha realizado una publicación, a manera de despedida, la que ha provocado una tremenda cantidad de comentarios favorables a sus enseñanzas y particularmente  a su persona.

Transcribimos el texto.

“Con fecha 26 de abril, por imperio de la ley, me acojo a JUBILACIÓN, después de 43 años de servicio, razón por la cual AGRADEZCO a todos y cada uno de quienes fueron mis ESTUDIANTES, ya que de cada uno aprendí una lección de vida, que me permitirán enfrentar con más sabiduría los últimos años de mi existencia.

Me voy con la satisfacción del deber cumplido y la convicción de que siempre eduqué no para que fueran exitosos académicamente, sino BUENAS PERSONAS.

A todos aquellos estudiantes que por alguna u otra razón ofendí o perjudiqué PERDÓN, no hubo mala intención, sino los yerros propios de todo ser humano.

“Si alguna vez, tropezáis con este jubilado, SALÚDALO, nunca olvidéis que en el colegio trató de ser tu segundo padre”.

 

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2 Comments

  1. Sergio Jara Leiva

    28 abril, 2016 at 20:40

    Felicitaciones Profesor Inzunza,como no recordar sus clases de lenguaje y por supuesto todo lo aprendido de usted en el aula el respeto, la bondad, paciencia y ese gran sentido de responsabilidad que nos inculcaba son valores que no se olvidaan ; así como usted tuve en ese liceo a muy buenos profesores entre los años 1987 a 1990 de los cuales aprendí mucho y estoy muy agradecido por la dedicación y entrega profesional con la cual ejercían su docencia.
    Profesor Juan Roberto Inzunza reciba mis felicitaciones en esta nueva etapa de su vida, disfrúte cada día junto a su familia como usted y cada profesor se lo merece.
    Saludos cordiales y un gran abrazo

  2. Juan R. Inzunza Córdova

    9 agosto, 2016 at 21:12

    SÓLO EL OLVIDO ACABA CON LA VIDA

    Discurso del profesor Juan Inzunza Córdova en la ceremonia de DESPEDIDA ofrecida por la comunidad educativa del LICEO BICENTENARIO PADRE ALBERTO HURTADO CRUCHAGA

    De los 43 años de servicio, todos dedicados al ámbito de la educación, 38 los impartí en el, hoy, Liceo Bicentenario Padre Alberto Hurtado Cruchaga, no en el edificio, artificio inmóvil, sino en la institución, instancia viva constituida por personas, cada cual en el desempeño de un rol específico, directivos, docentes, paradocentes, auxiliares, para el que fueron contratados y pagados, de los cuales, muchos, sólo conocí en ese ámbito, ya que de la persona lo desconocí todo, especialmente de los que estuvieron de paso o pecaron de soberbios intelectuales y o académicos, que los hubieron, para desencanto de los sencillos de espíritu.

    Digo ésto, porque siempre mi corazón estuvo con los más humildes.

    De los estudiantes diré que, como en toda familia, los hubo de toda índole y naturaleza, muchos ajenos a mis convicciones y certezas académicas, otros rebeldes, incólumes a la rigurosidad de los reglamentos, los menos insolentes, agresivos, los más dóciles, arcilla moldeable, en la cual la semilla de la socialización quedó indeleble, porque si hubo algo que siempre prediqué y practiqué como profesor fue el apego a los valores por sobre los conocimientos, convencido de que un hombre o una mujer buena harán más justa y llevadera la vida en sociedad, que un sabio o un profesional carente de calidad humana.
    De ellos tengo el mejor de los recuerdos, me enseñaron a ser mejor persona, a conocer la perfectible naturaleza humana.
    Si hay algo de lo cual me siento orgulloso es sentirme reconocido en cualquier lugar de la región cuando en medio del ajetreo de la calle alguien me detiene, me da la mano y me abraza agradecido de mis enseñanzas morales. En esos momentos siento que mi paso por la educación no fue tiempo perdido, sino que algo aporté para hacer posible la utopía de la construcción de un mundo mejor para los más débiles y vulnerables.

    Partí en marzo de1978, proveniente del destierro laboral y político, consecuencia de mi adhesión al socialismo; recuerdo como si fuera ayer que la primera persona que me recibió en le portal del liceo fue una gentil y distinguida profesora, que más tarde llegó a ser Directora del establecimiento, la señorita Clotilde Melo Contreras. Al interior de la Dirección me acogió benevolente la señorita Olga Neuman Osorio, quien me ofreció 8 horas de filosofía, para un hombre casado, con hijos, no era mucho, pero para esos tiempos de violencia política e ideológica era suficiente, por algo había que empezar. Al año siguiente tenía treinta horas de clases.
    Mis agradecimientos a esa mujer de tiernos ojos azules, amante de los versos de Amado Nervo, que en virtud de su Cristianismo todo lo perdonó, incluyendo la irresponsabilidad de alguno de sus profesores y la insolencia simpática de algunos de sus estudiantes.

    Tal como todos los profesores nuevos pagué el noviciado, hice todo lo que me y no me pidieron, secretario del consejo, asesor del centro de alumnos y de padres, declamador oficial en cada acto o convivencia en representación del liceo, organizador de desfiles, encargado de la biblioteca, parte del equipo de la unidad técnica y cuanto mi juventud me indicaba era bueno para mis estudiantes o la institución, que por aquellos tiempos siempre consideré mi segunda casa.

    Aquí no sólo encontré mis amigos, sino los integrantes de todos aquellos viernes culturales, que marcaron toda una etapa. en la comuna: Víctor Barrera, Casimiro Araneda, Santiago Triviños, Sergio Sánchez, Ricardo García, José San Martín, Carlos Freire, Juanito González y cuando podía escaparse de su señora, Enrique Villena, con los cuales compartimos eternas noches de conversaciones, en que semana a semana arreglábamos el mundo; sólo que lo hicimos de palabra y no de hecho.
    Con el arribo de la modernidad, especialmente las comunicaciones, computación, Internet, redes sociales y otros, de un año a otro, nos fuimos haciendo viejos y todos, inevitablemente, uno a uno, fuimos dejando paso a las nuevas generaciones de profesores, a los cuales, hoy, saludo y valoro, pero a los cuales también compadezco ya que si bien tienen todo en cuanto a infraestructura e implementación, tienen en su contra una sociedad que le ha perdido el respeto a sus maestros.

    A todos los asistentes de la educación, los que estuvieron y están, todo mi afecto y gratitud, siempre fueron mi apoyo espiritual, sin sus saludos, tallas y buenas intenciones no habría llegado tan íntegro, física e intelectualmente al final de mi senda laboral.
    Por ser humildes, gentiles y serviciales siempre los tendré en mi memoria.
    Estimados colegas, me voy con el convencimiento de que siempre traté de ser una buena persona, si en algo ofendí a alguien les ruego me perdonen porque, yo, igual que ustedes soy un ser perfectible.

    A los que se quedan, la nueva pléyade de directivos y docentes encabezados por Alberto Velásquez, desearles éxito, son ustedes los llamados a continuar con esa historia de éxitos académicos, que de la mano sabia y severa de la Directora Clotilde Melo Contreras, construimos en la década de los noventa y continuó bajo la dirección de la señorita Susana Orellana, convirtiendo a este liceo en uno de los mejores establecimientos públicos de enseñanza media de la región y el país.

    Gracias, infinitas gracias, por todo lo bueno que hicieron por éste modesto profesor.

    Juan Inzunza Córdova

    Loncoche, 5 de agosto del 2016.

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