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Pinceladas de Formación Ciudadana Capítulo 55: Algo de Historia Constitucional (****)

By on 18 octubre, 2021

Profesor Ricardo Vejar Cortés

“La ciudadanía quería más libertad y el régimen autocrático del Padre de la Patria, evidenciado en la Constitución de 1822, no podía prolongarse por más tiempo…”

Hoy, parafraseando las Pinceladas con que finaliza el capítulo 54, es posible señalar que la ciudadanía quiere más libertad que aquella optimizada  por el Gobierno de la Concertación de Ricardo Lagos Escobar respecto a los contenidos de la  Constitución de 1980, en el contexto que lo explicitado en el “Estallido Social” o “Insurrección de octubre de 2019”, es el deseo por el ejercicio de más derechos que el cumplimiento de deberes.

En esta perspectiva  es significativo que los Constituyentes puedan reconocer que la Historia comienza por hacer preguntas, mientras que el escritor de leyendas empieza por saber algo y relata lo que ya sabe; que la historia es humanística, es decir, que plantea preguntas acerca de cosas hechas por los hombres en un tiempo preciso en el pasado; que la historia  es racional, o sea que las respuestas que ofrece a sus preguntas aducen testimonios y que es una instancia de auto-revelación, es decir, que existe con el fin de decirle al hombre lo que es el hombre, diciéndole lo que el hombre ha hecho.

En este contexto de reflexión histórica, es interesante recordar que Chile, tras la caída de O´Higgins, se debatió en una marea de disposiciones, a veces contradictorias entre sí, que pretendían fijar las bases de la República. No había suficiente experiencia política y los hombres públicos, alucinados por principios teóricos, pretendían hacerlos aplicables en Chile, aunque  el país no estuviera preparado para ello.

Hubo dos constituciones políticas en este período llamado  “Anarquía”:.

La primera de 1823, obra del estudioso patriota Juan Egaña, que revivía en ella el pasado indiano con agregados del pensamiento ilustrado francés del siglo XVlll; en cuya explicitación se confundía  el derecho con la moral y los simples usos sociales. En suma,  esta Constitución procuró  reglamentarlo todo con gran prolijidad, lo que se tradujo en el sobrenombre de Constitución Moralista.

La segunda de 1826, que intentó hacer de Chile una nación federal como Estados Unidos de Norteamérica.

Su expresión administrativa se encuentra en el Decreto de fecha 31 de enero de 1826 que dividió el territorio en ocho provincias.

El más caracterizado sostenedor de las ideas federales fue  José Miguel Infante. Empapado en las doctrinas de los enciclopedistas, enemigo mortal de la tradición peninsular, odiaba las prepotencias desorbitadas  del poder y todo cuanto representara una tradición imperativa. Abogaba por una forma de gobierno que asegurara la mayor libertad e independencia, no solo al individuo y al Estado, sino también a la provincia; en suma atribuía al régimen federal la prosperidad de los Estados Unidos y estaba convencido de que, al adoptar Chile tal sistema, entraría con paso firme en la ruta del progreso y de la riqueza.

Además de Infante, sostuvieron ardorosamente las ideas federales los religiosos Cienfuegos, Fariña y Arce. “El sistema federal, decía el primero, contra el cual se han hecho tantos esfuerzos para desacreditarlo, es el más conforme a los principios sociales y el más ventajoso a las Naciones. Por él las provincias quedarán bajo un respecto independientes, pero dependientes bajo otro; su independencia no tendrá más extensión que la necesaria a producir el bien; serán dependientes en todo lo que se relacione con los intereses de la NACIÓN”.

La República de Chile se constituye por el sistema federal” fue un anuncio que se desvaneció con la misma rapidez con que había surgido…

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