Frase del día: "Tratad a los demás como queréis que ellos os traten" Mateo 7,16. 12-14

Reseña Histórica de Loncoche

By on 23 septiembre, 2016

Alocución del Profesor Francisco Mendez de la Escuela Alborada en el Acto Cívico y Desfile del Aniversario de Loncoche del 22 de Septiembre de 2016.

Loncochense escribe la historia

de tu pueblo con fe y con tesón

por herencia darás a tus hijos

la ventura de un mundo mejor.

A fines del siglo XIX la radicación de colonos y el peregrinaje de trabajadores de la madera, hizo que las autoridades reaccionaran y fundaron en las pampas de Loncoche y Lefcahuello la Población Carrera. Era el 22 de septiembre de 1900.

Loncoche ha escrito su historia y la seguirá escribiendo con la fe y el tesón de los nacidos en esta tierra y de quienes han llegado para engrandecerla.

Esta aseveración, que cantamos en el Himno de nuestra comuna,  tiene un sólido fundamento si pensamos que de las montañas de Huerquelelfun, Molul Pidenco, Molco, Afquintue, Lolorruca, Curihue, Chanlelfu, Pulmahue se surtió de durmientes a miles de kilómetros de vía férrea para la minería, la conectividad del país y para las incipientes calles y puentes del mismo Loncoche.

De Ancahual, Quesquechan, El Prado, Ñuble, Collico, Lumaco salieron millones de litros de leche que alimentaron mesas chilenas y extranjeras.

De las laderas de los cerros de Cuchal, de Castilla, de Huiñoco, de Pulmahue, de la ruta a Lastarria, de Molul Pidenco, de Molco son las maderas que se convirtieron en viviendas y muebles de miles de chilenos y de personas, familias  e instituciones de otras latitudes.

De todos los campos aledaños bajaron las carretas tiradas por bueyes con carbón, leña y los productos de la tierra. El mismísimo Río Cruces, otrora navegable, fue vía de llegada para el producto del trabajo agrícola.

Y cada día,  somos testigos del esfuerzo tesonero de hombres y mujeres que, sin importar las condiciones climáticas, esperan locomoción para ir a trabajar. Así es. Ayer Loncoche era destino para los trabajadores de varias regiones.

Hoy nuestra gente busca su promoción y la de su familia fuera de su terruño.

Loncoche también ha construido su identidad y se ha convertido en lo que es gracias a personas que, queriendo ser anónimas se han y se van quedando en la memoria colectiva.

 

  • En los 116 años de nuestra amado terruño rendimos homenaje al trabajo misionero y social del Padre José Niuvó;
  • al incansable dirigente, Alcalde y actor social Don Manuel Alarcón;
  • al pequeño de tamaño y gigante en el servicio público, el Doctor Blas Reyes;
  • a quien de soldado de una guerra mundial se transformó en humilde soldador, Niclaux;
  • a la malhumorada y trashumante, Señora Felicia Quezada Conejeros, La Cotufa;
  • al artista, docente, ciudadano ilustre, creador y eximio músico, Don Ernesto Pincheira;
  • al historiador, buscador incansable y ciudadano ilustre, Don Abraham Abara;
  • a la Señora Trini, insigne cuartelera que avisó por tantos años a los bomberos que el sacrificio y hasta el martirio los llama;
  • al genio, artesano de la madera y ciudadano ilustre, Don Filemón González;
  • al laureado y siempre disponible artesano del cuero Don Ovidio Melo;
  • al hacedor de talentos musicales, Don Juan Carlos Mella;
  • al empresario que si no había trabajo para alguien inventaba uno para solucionar la necesidad de una familia, Don Marcelo Fourcade;
  • al ya célebre e improvisado publicista, Moncho (¡sólo a él se le puede ocurrir vender nalcas con sal y leche!);
  • al humilde y desinteresado gestor cultural que difunde sus añoranzas de los años dorados del ferrocarril, Don Ramón Fernández;
  • al genio musical de Don Hugo Jara, Don Miguel López y los hermanos Aedo, Gerardo QEPD y Enrique;

 a la paciencia maternal e inagotable de Sor Virginia.
 al servidor que día a día nos da testimonio de superación y que es casi parte de la Parroquia, Don Juan Toro;
 a quien hasta el día de hoy cura empachos y mal de ojo, la Sra. Chayito;
 a quien pregonó el gusto por la buena mesa, que servía con abundancia y cariño, el inolvidable Pitín;
 al talento que inflaba las redes en los años dorados del fútbol de Loncoche, el “Flaco Navarrete”;
 al dirigente deportivo incansable y artesano del calzado, Don Sergio Luco;

Y la tía Chela que calmaba la sed de los parroquianos, o la Sra. Filomena González, “La Menita” con sus sándwiches de pata de vacuno o de malaya en la estación; o el “Chalota” con su canasto de golosinas probablemente vencidas.

También rememoramos y agradecemos el aporte de las instituciones señeras de este trozo de la Araucanía: la Banda Instrumental Santa Cecilia, La Escuela Alborada, el Club Deportivo Maipo, la Protectora de la Infancia, la Escuela Santa Cruz, Bomberos, la Cruz Roja, Club de Leones, Club de Rotarios, Radio Loncoche, Clubes deportivos, Grupos folklóricos como Nehuén y Repocura; y musicales como los Volcánicos y Fantasía.

Y otras tantas que han surgido con los años: Auxilio Maltés, la agrupación de Juntas de Vecinos, Pavimentación Compartida, los hogares de ancianos.

Por supuesto las familias de inmigrantes que dedicaron, y algunas de ellas siguen dedicando, su vida al comercio: los Shuster, los Ebner, los Jensen, los Pohl, los Rudloff, los Limpert, los Andrews, los Benner, los Salman, los Chahuan.

Y familias loncochenses dedicadas también al comercio como los Montesinos, los Figueroa, los Veloso, los Zumelzu, los Ortiz, la Srta. Fabiola Cartes con su Farmacia Francia.

Definitivamente, Loncoche se ha construido en base a los hombres y mujeres trabajadores.

A ellos, los que hemos nombrado y los que no aparecieron en este texto;

a los que aún nos acompañan y a quienes descansan en paz;

a todo loncochense:

a los que permanecemos en estos pagos, en el campo o en la ciudad,

y a quienes llevan “en la pupila el regalo del paisaje, el dorado trigal” en cualquier rincón del mundo,

¡Muchas felicidades en el centésimo décimo sexto aniversario de nuestra Comuna!

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