Frase del día: Presta el oído a todos, y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión. William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

Cuando muere un don Nadie, o doña Nadie, como en este caso

By on 23 julio, 2019

El Jueves recién pasado en las esquina de San Martin con Barros Arana de Loncoche cayó desplomada la señora María Quipaihuanque Coliman  de 55 años, la Negra como era conocida por sus pares, la cual era una asidua visitante de los restaurantes que están en el sector San Martín de nuestra ciudad.

Ese día, según testigos, la Negra andaba con un dolor en el pecho, lo que no fue excusa para que se tomará su correspondiente vaso de vino para arreglar el día, pero su dolor de pecho  continuó, lo cual la hizo dirigirse a la esquina de Barros Arana para tomar un colectivo y ser llevada al hospital; sus intentos fueron en vano, cayó desplomada en plena vereda… y  ahí empieza un calvario digno de cualquier película de Tarantino.

La Negra empezó con convulsiones, ante la indiferente mirada de los transeúntes, algunos se apiadaron y llamaron a carabineros; estamos hablando de las 16 horas aproximadamente; uno de  cuales llegó y solo se dedicó  a mirar este dantesco espectáculo con una mirada indiferente; fue él quien debió haber llamado al Samu, de inmediato; según testigos,  llegaron a las 17:30 horas, o sea estamos hablado de una hora y media después, en donde la Negra estuvo botada luchando por su vida ante la indiferente mirada de todos, Carabineros quizás podría haberla llevado en un carro policial al hospital, haber parado un vehículo en fin, pero quizás como era una mujer, indigente y alcohólica no importaba, quizás estaba pasando la borrachera.

Llegó el Samu y la Negra ya no resistió más, dejaba este mundo con una carga de discriminaciones que vivió hasta el último segundo de vida, quizás nunca tuvo una oportunidad, quizás tantos quizás, pero para ser más trágica su pasada por este mundo, su cuerpo sin vida estuvo más de cinco horas tirado;  pasada las 22 horas, recién fue retirado por una camioneta del Instituto Médico Legal.

Así terminó la tarde y la vida de la Negra.

A lo mejor hubiera corrido una mejor suerte si hubiese sido de la socialité de Loncoche, ahí habría estado en primera fila nuestras autoridades haciendo contactos para apurar la llegada del Samu y si hubiese muerto en la calle ahí mismo estarían rezando por su cuerpo y pidiendo que sea levantado a la brevedad.

¡Pero no fue así!

¡Era la Negra no más!

Ahora más que nunca se me viene a la mente las frases de  Galeano en, Los Nadie: “Los hijos de nadie, los dueños de la nada. Que no tiene cara sino brazos. Que no tiene nombre sino número, que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local”.

Para la Negra, ese día, lo mejor de lo Loncoche no fue su gente.

Rodrigo Cuitiño Ortiz

 

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